Libros Electrónicos

Estoy antojado de comprar un lector de libros electrónicos, como el famoso Kindle de Amazon. Lo que más me gusta de este tipo de aparatos, es que su sistema de tinta electrónica los hace ver como libros de papel. Es por esta razón que no compraría un iPad para leer libros electrónicos; leer en una pantalla siempre me ha parecido incómodo. La idea de tener cientos de libros en un pequeño y liviano aparato me parece genial.

A pesar de las ventajas de los libros electrónicos, hay varias cosas que me inquietan de este nuevo paradigma. Por ejemplo, ¿Cómo se puede prestar un libro electrónico? Parece que lo que se ha concebido sólo plantea la posibilidad de que yo pueda comprar un libro electrónico, no pedirlo prestado. Por supuesto que se pueden copiar electrónicamente, pero dentro del sistema, esto sería piratería. Uno no viola la ley al pedir un libro de papel prestado. ¿Qué pasaría con iniciativas como la Librería de los Freaks Unidos?

¿Dónde quedan las bibliotecas? A mi me gusta mucho el concepto de las bibliotecas. En Popayán soy fiel usuario de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Casi no compro libros, pero pido muchos prestados a la biblioteca, que me los deja llevar por 21 días. En la universidad la biblioteca fue fundamental. Sobretodo porque, por lo general, uno sólo necesita un pedazo del libro. Las fotocopias son una ayuda excelente. Además, muchos libros de la universidad son muy caros. En una universidad pública como la mía, yo conocí compañeros que pagaban matrícula semestral menor al valor de un solo libro. Sin biblioteca ellos no hubieran podido estudiar.

Me parece que los libros, en general, son muy caros. Por supuesto que también pienso que los autores deberían poder lucrarse de lo que escriben. A veces pienso que si un libro costara $5.000 pesos en vez de $50.000 sería comprado diez veces más y el autor terminaría ganando igual.

Algo positivo de los libros electrónicos es que terminarán acabando con las editoriales, aquellas intermediarias cuyo objetivo es lucrarse de la lejanía de los autores y los lectores. Con los libros de papel los autores necesitan una editorial. Ellos solos no pueden imprimir y distribuir los libros. Con los libros electrónicos y la Internet, será cuestión de tiempo para que los lectores puedan comprar directamente de los autores.

Deshacerse de las editoriales me parece genial. Para los lectores significaría pagar menos. Para los autores significaría que nadie decide qué se puede publicar y qué no. El interés principal de las editoriales es el lucro. Los autores, en cambio, usualmente tienen más motivaciones que el simple dinero. Un mundo sin necesidad de editoriales también le abre las puertas al contenido libre.

En general me gustaría ver un sistema en el que los libros electrónicos sean muy baratos. Deberían ser más baratos que fotocopiar un libro de papel. Aún así, los autores deberían poder lucrarse. Yo creo que esto puede ser posible al reducir los costos del sistema actual: los materiales, la impresión, distribución y, sobre todo, las editoriales codiciosas. Habrá que ver cómo termina todo.

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